Acordarme que tengo un acuerdo.
Acordarme que soy una cuerda
de un acuerdo emergente
del entramado de pactos (*)
que preexisten a mí
(*) enlaces del mundo mineral, vegetal y animal.
«MI» es solo una fibra,
un conector en el acuerdo
expresado en todo lo que es.
Acordarme que lo que es,
es siempre la resultante
de una ecuación global
en la que estoy incluido
(aunque a veces no lo sienta así).
Un acuerdo es una interfase
de múltiples bandas
entre la realidad y yo.
El acuerdo siempre es con la realidad.
Ese acuerdo
me da un contrato,
un trato con el contexto diario.
Siempre un contrato es con el contexto.
Las cláusulas de tus contratos con el contexto
se rescinden, se actualizan, se innovan,
se mantienen, se congelan.
El acuerdo con la realidad
es inmutable.
Darte cuenta de que tienes un acuerdo
es el primer paso
a renovar tus contratos
con el contexto cotidiano.
Jueves 20-02-2020

